SUBTE





El Subte (la red de transportes subterrráneos de Buenos Aires) estuvo descuidada por mucho tiempo. Como resultado, el mantenimiento de la infraestructura fue prácticamente abandonado y la preservación de las áreas históricas y culturales (el Subte fue fundado en 1909 y fue el doceavo en existir en el mundo, después de Filadelfia y Hamburgo) descuidado hasta el límite.

El objetivo de la convocatoria fue restaurar y rescatar la vigencia y valor de la trama y construir una red comprensible de comunicaciones, accesible a un público multisegmentado.

Identidad, señalización y posicionamiento se alinearon detrás del rescate y puesta en valor del nombre “subte”, la voz popular con que se denomina al servicio (como el “metro” en Madrid o “tube” en Londres). El impacto urbano de la intervención fue especialmente considerado y el resultado fue altamente celebrado por la crítica especializada y en especial por el público, destinatario real del trabajo de diseño. Las bocas de acceso se convirtieron en auténticos emblemas de la ciudad, de alta identidad y fácil reconocimiento.

Se diseñaron el nombre, las señales internas y externas, el material de tráfico (billete, material dentro de los trenes, etc) y el mapa de la red, ya un clásico mundial de comunicación para masas.